lunes, 1 de agosto de 2016

10 años

En 2003 abrí un blog por primera vez: Alrepedo. Pero lo abrí.
Tres años después, se me fue un poco de las manos mientras aprendía a sacarme de encima a los trolls que llegaron a amenazarme de varias formas. Todos cobardes de teclado, claro está, pero bueno. Uno iba aprendiendo sobre la marcha.
Entonces, calladito y como en el programa de protección de testigos, abrí un blog nuevo, sin decirle a nadie, sacrificando mi público cautivo(?) y lo hice bajo el nombre de Ramiro Paz.
Ese Agosto de 2006 elegí no poner siquiera comentarios para evitar que se armasen las trifulcas de Alrepedo, que a veces llegaba a los 100 comentarios por post.
Solo puse una dirección de mail creada para la ocasión, que no tardó en recibir ciertos comentarios y hasta invitaciones para participar de talleres de lectura.
Un buen día las estadísticas dispararon a miles de visitas en una misma mañana y fue porque Podeti (¿te acordas!?) en Clarin había linkeado un post mío.
Así en el dulce silencio del anonimato que muchísima gente sigue ostentando aun hoy en día en internet, me mantuve durante 3 años durante los cuales Alrepedo se terminó cerrando a pñublico selecto.
Se hicieron amistades virtuales nuevas que con el tiempo se fueron desvaneciendo al tiempo que la gente iba abandonando la linda costumbre del blog para volcarse a cosas más populares y -en mi modesta opinión- de mucho menos interés y valor, como facebook y demás. Dondo todo es nada.
Yo seguí acá desde 2009 con mi verdadero nombre, con motivo de la salida de mi tercera novela "Sin Par". Mandé a Ramiro Paz a dormir y me hice cargo, ya con otra mentalidad.
Y Abecedarios si bien perdió parte de lo que solía escribir en favor de facebook, es cierto, sigue vivo porque es un lugar que me sigue gustando. Si tengo que escribir algo de más de 10 renglones, lo vengo a escribir acá, porque en otros lugares, la gente que habita no tiene la paciencia de leer. Hoy se lee en celulares, viste? y textos largos no dan. Pero uno es lo que es.
En estos 10 años ha pasado de todo en el mundo, y en especial en mi vida personal. Oh sí.
Y abecedarios ha visto nacer y morir Alrepedo TV y sirvió de casa para esa aventura y también para El Club del Bepi, el comix que quedó trunco por la vagancia de AnitaX :(
También ha habido sagas lindas como Las 350 cosas que tenés que saber, interrumpidas por una abrupta tragedia personal que me hizo luego perder las ganas. Sin embargo cada tanto vuelve. Tambien las fotos de HYPSF o los pesudo Twits de SUTE, Revista Minas o Tirando el Celular.
Yo sigo conservando ese espíritu de escenario en este blog, imaginando que hay lectores que siguen entrando y leyendo, o imaginando a alguien que, googleando, se encontró con una respuesta atinada o también con un post en joda sobre algo que buscaba en serio, como la verdadera razón por la que se mueren los osos panda.
Y bueno, así sigue la vida y sigue abecedarios.
Para aquellos que todavia tienen el blog en su lector de RSS :) y aquellos que cada tanto se hacen una visita.
10 años de Abecedarios.
¡Salud!

lunes, 20 de junio de 2016

Una Frase Bastante Grossa

Me crucé con un libro interesante, quizás medio barateli, pero interesante de todas formas, sobre gente que hace terapia. Similar a la serie "In Treatment", en la que ves la sesión y punto. Estos son una serie de casos contados por el mismo analista. Un tal Rolón, que seguro ustedes conocen porque dice tener un programa de televisión. Yo no lo juno.

La cosa es que dijo una frase reversible que me pareció de suma utilidad. Quizás ya haya 400 memes en las redes sociales con eso y yo, dormido, nunca presto atención a esas cosas (salvo que sea del viejo garca :P).

El tipo decía que una máxima de los analistas es "Lo que no se pone en palabras, se pone en acto".

Dejé un renglón para que cada uno piense lo que se le de la gana sobre esa frase. Pero bueno, como este es mi blog, ahora viene lo que yo pensé :)

Es una frase reversible porque tiene dos usos. Cuando tenés que hacer, y cuando no.

Me voy a remontar a mis 16 ó 17 años. Creo. No recuerdo bien. Un asunto de corazones me tenía muy angustiado. Obviamente porque no se daba como yo quería y la chica en cuestión no me daba bola o algo así (me hago el que no me acuerdo y no doy precisiones pero en realidad me acuerdo de todo. Es para que nadie que me conozca ate cabos, je).
Y yo andaba pateando tachos por la ciudad, con bronca, tristeza. No era simplemente que no me daba bola Era un tema complicado. Y dejo acá los detalles porque no importan (¡en serio!).
Así que cuando la angustia ya me estaba asfixiando, un día, caminando por Flores/ta rumbo a una heladería Tucán que estaba en la esquina de Avellaneda y Concordia, me puse a hablar solo, en voz alta, como los locos; mientras caminaba. La presión hizo que las palabras se me saliesen de adentro y tomaran volumen. Y no me detuve. Me importo un pito lo que pensase alguien al pasar. Y me hice preguntas y me contesté, y me cuestioné, me increpé, como si fuese otra persona. Y me alivié. Entendí. ¡Finalmente entendí! Como si fuese una fracción complicadísima tipo 3454/7984 que cuando la simplificás, te queda 5/7. Una papa. Me di cuenta de cuales eran mis opciones REALES de acción, elegí una, y me dejé de joder.
Usé un sentido de la frase: lo que no pude poner en actos, lo puse en palabras. No lo ponía en actos porque no me animaba o porque no me convenía o porque no lo quería en verdad. No importa ahora. Y me salvé. Mi angustia desapareció.

Ahora viene la otra parte.
Existen momentos en los que algo te pasa. Querés algo con todas tus fuerzas. Te das manija y manija y nada. No te movés de donde estás. Entonces ahí te tenés que dejar de joder y hacerlo.
Yo tengo un reloj en la pared de casa que no tiene agujas., Alguna vez se rompió y le saqué el mecanismo. No lo pude arreglar y teniéndolo ahí desarmado tuve una idea: le escribí en el medio de los números la frase "No me mires a mí. Hacelo!". Esto es igual. Si vos pensás que querés tal cosa, entonces ponete las pelotas y hacelo. No le des tantas vueltas. Y si no lo hacés, y le das tantas vueltas, entonces será que no lo querés tanto y que lo que tenés que hacer es dar vuelta otra vez la frase y hablarlo. Porque lo que no se pone en palabras, se pone en actos. Pero si algo no lo pusiste en actos, entonces ponelo en palabras. Escuchándote a vos mismo, vas a ver que quizás te sonás hasta bastante pelotudo y ahí vas a encontrar las razones por las cuales no hiciste nada. Y casi seguro es porque no te convenía de verdad, o porque en realidad no lo querías.

O lo hablás, o lo hacés.
Decidite.


domingo, 19 de junio de 2016

Los Famosos Prostitutos (Parte 2)

Ya sabemos que por plata baila el mono. Pero eso no nos tiene que convertir en pelotudos. Al menos no a todos. ¡Al menos no a vos!
Recordarán lo que hablamos aquí hace tiempo.
Bueno. Sigamos.
Desde 1983 que hay democracia de corrido en argentina, y si hacen memoria, durante laaaargos años, uno no sabía nunca si un actor o un cantante era peronista, radical o comunista. Salvo contadas excepciones como Luis Brandoni que era un Radical a muerte (y terminó siendo diputado!).
Lo mismo pasaba con los jugadores de Fútbol. No se tocaba el tema política.
¿Se preguntaron alguna vez por qué?
Mi respuesta a esa pregunta es: porque en realidad, ¡a nadie le importa! Los actores actúan. Los cantantes cantan. Los jugadores juegan. Pero eso no los convierte en sabios analíticos de la política nacional, ni mucho menos. Y en la gran mayoría de los casos, no lo son ni por asomo ni tampoco se dedican mucho siquiera a tener una idea concreta sobre temas como economía, agricultura, etc...

Eso cambió. 

Pausa: hablemos del mundo de hoy un segundo.

Ya sabemos que hoy en día hay empresas que hacen cualquier cosa para tener una base de datos de gente con sus direcciones de mail o perfiles de facebook para uso comercial. Y hacen lo que sea para conseguirlas. En los 90 compraban bases de datos que ciertas personas poseían. Y así generaban el correo basura. Entonces Gmail vino a poner fin al SPAM y no les servía de nada. Había que conseguir que la gente se sume por propia voluntad a las listas. Y lo lograron metiéndose via famosos. Seguir a un famoso te convierte en objetivo de publicidad inconsciente(?). Seguís a un famoso en una red social y te comés propagandas que el susodicho cobra por nombrar. Y todo de mutuo acuerdo. Ellos ganan, vos sos un gil.

Volvamos: hablemos de Argentina

Como en todo: siempre hay alguien que busca utilizar las cosas en propio beneficio... y las termina arruinando.
Vieron que 150 mil personas seguían a Nancy Duplaá (!) y dijeron: "macho, sin mover un dedo tenes a 150 mil tipos que la van a escuchar, diga la boludez que diga".
Y apareció un billete, y otro.
Y los actores (y no estamos hablando de gente entendida) empezaron a opinar a viva voz sobre política. Apoyando (o no, pero en general sí) al gobierno de turno (que fue el K durante 12 años). Justificando cualquier cosa que hacían, por más evidente y vergonzosa que fuese ("solo veo personas contando plata").
Yo sé, de primera mano, que muchos actores se mueven por los medios buscando "figurar". No importa si es una propaganda de lavandina. Hay que figurar porque si no (textuales palabras): "se olvidan de que existís".
Y si encima te van a pagar bien... win-win.
Cada vez que hay que hacer hablar a un famoso sobre Cristina, los medios automáticamente piensan en Duplaá, por ejemplo, y la mina se asegura tener pantalla. Vos dirás "la mina no la necesita" y yo te digo: es todo una trama, querido. La mina recibe plata y quien te puede negar que algún llamado telefónico aquí o allá para darle un empujoncito en alguna serie que se está por filmar.
Y así con muchos que salen a diario, como nunca antes, a opinar.

Pausa 2: En el fútbol no pasa.

Y mi intuición me dice que desde arriba se los prohíben. No puede ser tanta casualidad que ningún futbolista haya salido a kakarear o lo opuesto. A mí me tocó trabajar en una empresa que me prohibían comentar cosas de trabajo en las redes sociales (ni FB ni linkedin ni nada). Imaginate si el 5 de River sale a decir que Macri es Dios y el domingo los borrachos del tablón se lo quieren comer vivo. Es una invitación al desastre violento. Entonces, "de eso no se habla". 
Pero músicos y actores: ahí sí.

Sigamos.

¿A quién carajo le importa lo que piensa Florencia Peña o Fontova o Duplaá sobre la gestión de Gobierno?
¿Vos te das cuenta de que al entrar en la página de la nota, Clarín o La Nación o Página 12 pueden ver cuantos clickearon en la nota y saber que eso VENDE? Y así la rueda se retroalimenta y siguen metiendo pelotudos que opinan en la rueda mediática. Y con eso lenta (rápida) mente, los medios se transforman en una mierda total en donde en lugar de leer un análisis de Nelson Castro o de quien sea, te sale en primera plana lo que dijo el Gordo Casero, que no es otra cosa que tu verdulero pero un poco más famoso.

Sin importar la filiación política, hace 20 años atrás uno escuchaba a Ernesto Tenembaun, a Zloto, a Lanata, a Majul, a Longobardi... y a algunos ni les conocías la cara! Hoy es al revés: le conocés la cara, el culo, las tetas y los pectorales, y por ende te "importa" lo que opinan.

Y como siempre... la llave de todo esto está en vos. La oferta y la demanda van siempre de la mano. En la medida en que sigas consumiendo, clickeando, comentando, haciendo "seguir" a toda esa tonelada de inutilidad, van a seguir viniendo en manada. Aguantate la "curiosidad" y no clickees. Y si así lo hacen muchos, los contadores van a ir mostrando que eso ya no importa, y va a ir desapareciendo. Así de fácil.

A ver si cambiamos un poco de canal. Cada click tuyo, puede ser de ayuda. No solamente salvando una ballena cambiás el mundo eh! Día a día podés hacer algo. ¿Lo vas a hacer?



jueves, 26 de mayo de 2016

13 años de Blog

El 8 de mayo más o menos, se cumplieron 13 años desde mi primer post en mi primer blog.
Mucho ha cambiado el mundo desde entonces. Allá por 2003 no existía Facebook, Youtube, Smartphones, Instagram, Adultos jugando jueguitos en los teléfonos...
Si señores, el mundo se ha estado viniendo abajo desde entonces.
Allá lejos y hace tiempo la gente cuando tenía un tiempo libre, un minutito, trataba de ser creativo, de escribir algo, sin decorados, sin efectos, sin animaciones, y ponerlo ahí arriba de la mesa(?) expuesto publicamente para que sea leído por quien pasase por el barrio.

Hoy las cosas son diferentes. El deporte nacional es repostear cosas que otro al que no conocemos hizo. O dar o no dar like como un premio que vaya uno a saber en qué momento establecieron que es parámetro de calidad.

Y la gente que exprimía su cabecita para escribir algo cómico, o algo trágico, o dos renglones de poesía, o poner una foto sacada especialmente para el blog... esa gente se ha recluido nuevamente. Hubo algo así como una primavera nerd en la que mucha gente copada salió del armario y entró a un mundo virtual que prometía con ser una especie de paraíso.

Pero como todo en este mundo: se corrompió y fue copado el ciberespacio por las masas y mayorías frívolas y pasivas. Aquellos que poco tienen para decir y mucho para criticar, adular, juzgar, conspirar. Todos verbos feos que poco tienen que ver con la creatividad.

Uno trató y trata de mantenerse al margen, con lo difícil que es. Yo me salí, entré, volví a salir y volví a entrar a ese mundo choto tratando de mantener mis propios principios y sin abandonar jamás mi mundo creativo. Nunca abandoné los blogs. Desde Alrepedo hasta Isreal, pasando por Veronputo o Stereoblog. Desde Tapper hasta Tappervideos desviando por Grossitos, todos siguen vivos. A su ritmo y cuando amerita. Porque los otros medios tienen esa naturaleza efímera y caducante. El blog siempre está ahí. Es tu pared de verdad. Intima pero pública. Sin contaminaciones.

Y siempre estará ahí.

Brindo por uno de los inventos geniales que dio Internet.


domingo, 1 de mayo de 2016

M'ijo el Ingeniero

De repente me di cuenta, mirando fotos viejas, de que se cumplieron 20 años del día en que me recibí de Ingeniero Electrónico.
Mirar para atrás el pasado como si fuese un lindo paisaje es algo que me gusta hacer. Y todo lo recuerdo con una sonrisa. Especialmente el período de 7 largos años de la UTN.
Empezó un Abril de 1989, cuando era un pibito de 19 años y ya trabajaba jornada de tiempo completo en lo mío, la electrónica. La ORT me había abierto las puertas de un puesto bien piola en X-28, la famosa empresa de alarmas. Y por la noche, de 19 a quién sabe qué hora, que podía ser las 23 tranquilamente, estudiar.
Los días eran largos y sin muchos recreos. Y los pocos huecos (esos 30 minutos en el colectivo 2 de Almagro a Villa Luro, los almuerzos en el laburo, los domingos escuchando a San Lorenzo, los 45 minutos a la mañana que le robaba al sueño desde las 6 a las 6:45) estaban dedicados a estudiar, hacer ejercicios de matemáticas, o repasar las leyes de Maxwell (uno que de verdad era Smart).
La carrera en la UTN era larga (6 años lectivos) y el promedio de los que terminaban era de 10 años. Porque la UTN era la facultad de "los que laburan de día". A mí me tardó 7 años. Siete años de ir construyendo esa fortaleza que, como me dijo mi primo Ernesto el día que me recibí: este diploma es tu libertad de poder elegir el trabajo que te guste y no el que te toque. Y así fue.
Recuerdo esos 7 años yirando por todas las sedes que tenía la UTN: Formosa, Pompeya, Medrano, Monroe para los finales, Acoyte... Colectivos raros que solo tomás para ir a esos lugares como el 15 o el 46.
Cada uno de los 42 finales era una verdadera meta. Era un logro que se festejaba. Mi viejo, que era el que me estimulaba desde un principio, siempre ponía una sidra el el freezer los días que tenía finales, y si aprobaba, brindábamos como si fuese un título de San Lorenzo, o de la Facultad misma. Porque aprendí que cada final era una prueba más que me daba a mí mismo, de que nada me iba a vencer. Ni siquiera tener que cursar los sabados a la tarde en Pompeya!
Hay anécdotas que no se borran más como aquel final de Medidas II con Suarez que me hizo vivir un capítulo de los Simpsons en persona, o ese de Medidas I con el mismo Suarez que me dijo que en muchísimos años un alumno no le había terminado la cursada en Noviembre y rendido el final bien de primera en Diciembre. Las tremendas clases de Feldman que parecían ciencia ficción. O los chistes que nunca dejé de hacer, como en la secundaria, charlatán que mantenía despierta a la tropa nocturna. O el final de Física 1b, con el cassette de Razor's Edge de AC/DC y llegar a mi casa para encontrarme que mi viejo se había ido para siempre y no me iba a poder esperar más con una sidra para festejar. Había que seguir solo y lo hice. Y le dediqué cada final en el recuerdo.
Viendo como cada vez ibamos quedando menos en las aulas, o como se iban en el recreo algunos que no volvían, y yo sarmientándomela toda, no faltando nunca y quedándome hasta el final. Me gustaba. La electrónica tiene esa sensación de poder, de entenderlo todo, de saberte dueño de las herramientas que te permiten calcularlo todo, de leer boludeces por ahí y saber si es cierto o verso.
Algo que nadie sabe: cuando daba bien un final, iba camino a la parada del colectivo y siempre, pero siempre, me mandaba una corrida y hacía el festejo de gol del Diego, pegaba el salto y elevaba el puño en el aire. Siempre con esa cosa cinematográfica yo. Pero bueno, no hay filmaciones. Los mortales todavía no teníamos celulares .
Para mí el título de Ingeniero es una de mis muchas chapas que muestro orgulloso. No por lo que implica a la sociedad, no de canchero, no porque de algún tipo de prestigio en el que no creo, sino porque sé lo que me esforcé para lograrlo, porque sé lo que cuesta llegar, que no es fácil hacerlo como yo lo hice, y porque sé que mucho de lo que hago hoy en día, fue gracias a esa Libertad que supimos conseguir, ese día de febrero de 1996.




martes, 19 de abril de 2016

Confusión Ska

Por un lado...

Y por el otro, el símbolito(?) dle SKA siempre me hizo alusiones mentales a....
(no me digan que cuando ven el tipito ese no ven una svástica)


miércoles, 13 de abril de 2016

¡Cuidado que se viene La Tecnología!

Hace tiempo, el meteorólogo era una de las profesiones que más mentiras generaba. Inclusive más que los vendedores de seguros, mirá lo que te digo, ¡más que los vendedores de seguros!
Los tipos decían 70% de probabilidades de lluvia, y salía un solazo peronista que rajaba la tierra y andabas con el paraguas todo el día dando vueltas como un boludo.
Y claro, estaban los días que te decían parcialmente nublado con probabilidades de sol radiante y te cagabas mojando.
Hoy eso cambió. La tecnología, cuando no, te avisa con 3 días de anticipación, si va a llover, de qué hora a qué hora, o si va a soplar viento y de qué altura van a ser las olas en cada playa de Punta Mogotes por separado. Es más... el otro día en el horóscopo me decía "josi, cerrá la ventana antes de salir porque se viene una tormenta de arena en tu casa". Y así fue.
Es decir: el meteorólogo hoy es un tipo que sin necesidad de aprender a poner el oído en las vías del tren como los indios, y con solo leer las indicaciones de dos o tres aparatos a los que puede acceder con una aplicación desde el baño de su casa (siempre que el wifi le de buena señal en el trono) te canta la posta con lujo de detalles.
De ser un mentiroso patológico pasó a ser el dueño de la verdad absoluta, al mejor estilo wikipedia(?)

Entonces me puse a pensar cuales son las profesiones que, tecnología mediante, cambiaron radicalmente.
Por ejemplo, antes un doctor te abría la zapán y empezaba a revolver. Encontraba o no encontraba algo, ese ya era otro cantar, y después te cosía como un matambre. Hoy te meten una fibra óptica por el orto, te disuelven las piedras del riñón con un láser en dos minutos y te vas caminando a tu casa, si es que te pusieron pomadita en el orto, porque lo de la fibra óptica arde (¡me contaron, eh!)

Otros que la transpiraban eran los que te instalaban todo en la computadora. Cada uno compraba placas de cualquier tipo y a gatas si había internet por modem y encontrar los drivers era tarea de gente con paciencia de una araña. Hoy, si no te anda la impresora festejás porque tirás la computadora y te comprás una nueva!

Hace muchos años las empresas de calzado e indumentaria hacían esfuerzos y miles de pruebas para fabricar prendas que durasen hasta que te quedasen chicas, resistentes, con colores que no decaían. Ahora, podés cambiar el lavarropas por un tacho de basura, porque la ropa que va a lavar sale en condiciones tan inhumanas que ni para donarla a Mau Mau está.

Como verán, la tecnología, hecha por quienes nos hemos preparado para cambiarles la vida, avanza en todos los frentes. Lo que yo pensaba recién es si te pusiste a pensar qué va a pasar con vos cuando la ola hi-tech llegue a tu trabajo y lo modifique radicalmente. ¿Ya te estás buscando un hobbie para cuando tengas tanto tiempo libre?
Vamos eh! A no dormirse que los electrones no perdonan. Ni siquiera a los agentes de seguros. Para ellos estamos preparando un dispositivo muy simpático que descarga 220V en las zonas más sensibles del cuerpo. ¡Va a ser muy divertido!


miércoles, 6 de abril de 2016

Un Clásico

Cuando alguien habla de un clásico, en general se refiere a algo que tiene cierta antigüedad.
No solamente un River-Boca es un clásico sino también una pizza con anchoas o un desayuno de domingo con Clarin y facturas.
Cuando nos referimos a Música Clásica, faltanגo un cachito el respeto, también se podría decir que es música vieja. Beethoven, Bach, Mozart. Chiquicientos años atrás compusieron obras que hoy siguen vigentes. Un clásico.
Y cuando uno va a los conciertos de música clásica, habitualmente ve a gente mayor (no voy a decir viejos para no herir susceptibilidades).
El tema es que se produce un efecto raro.
Recuerdo haber ido a un concierto de música clásica en el Auditorio Sapir de Kfar Saba hace cosa de 18 años. Si el promedio de edad era 79,9999 y no 80, era por mi culpa.
De ese día hasta hoy, como he dicho, pasaron 18 años y esa gente hoy en día, ya no van a conciertos. Algunos no van a ningún lado, if you know what I mean.
Ayer he vuelto al Auditorio Sapir a ver un concierto de música clásica. Y una vez más el promedio de edad era de 79,9999999999 (subió un poco porque yo también cumplí años, che). Eso quiere decir que los que ayer tenían 80 pirulos, hace 18 años tenían 62, y todavía no iban a conciertos de música clásica.
En resumidas cuentas, por si te mareaste: la gente empieza a ir a ver música clásica a los 80 años, cuando se convierten en un clásico ellos mismos.
A vos, ¿cuanto te falta?
Y la pregunta del millón es entonces, ¿qué carajo voy a hacer YO cuando cumpla 80?